miércoles, 27 de julio de 2011

A VUELTAS CON EL MOL

En la ciencia química se trabaja con sustancias, que se transforman unas en otras durante las reacciones químicas. Toda sustancia, todo material, está formado por partículas (átomos, iones o moléculas) por lo que, en definitiva, en química se trabaja con partículas.
Así, por ejemplo, en la síntesis de una sustancia bastante conocida, el amoniaco, una molécula de nitrógeno (N2) reacciona con tres moléculas de hidrógeno (H2) y se forman dos moléculas de amoniaco (NH3). Representado esquemáticamente:
De manera que para que la reacción se completase tendríamos que poner una cantidad de hidrógeno que contenga el triple de moléculas que la cantidad de hidrógeno que usemos. El problema es que, como los átomos y las moléculas son tan pequeñas, no podemos contarlos y, además, para tener una cantidad apreciable de materia necesitamos cantidades astronómicas de ellos.
Lo que sí podemos hacer  fácilmente en el laboratorio para medir cantidades de sustancia es pesarlas (sólo hace falta una balanza). Entonces lo que necesitamos para trabajar en química es una unidad que nos relacione la masa de una sustancia con la cantidad de partículas que hay en ella. Sería algo parecido a las docenas, una docena de tuercas contiene la misma cantidad de cosas (12) que una docena de tornillos, pero obviamente, no tienen por qué pesar lo mismo.
Supongamos que tenemos dos tipos de bolas, rojas y amarillas, y que cada bola roja pesa el doble que una amarilla. Si tuviésemos un montón de bolas de cada tipo y el de bolas rojas pesa el doble que el de amarillas ¿qué relación habrá entre el número de bolas de cada montón?
Evidentemente hay el mismo número de bolas en cada montón, porque hemos conservado la relación de masas que había entre las partículas (bolas individuales). Así hemos conseguido lo que buscábamos, relacionar masas con cantidad de partículas.
Esto es lo que hicieron los químicos del siglo XIX, utilizando la relación de masas atómicas y moleculares, pero en gramos, para establecer lo que acabaría convirtiéndose en nuestro actual concepto de mol.
Recordemos qué eran las masas atómicas y moleculares. La masa atómica es la masa de un átomo comparada con la unidad de masa atómica (u), que es la masa de la doceava parte de un átomo de carbono (en realidad del isótopo de carbono 12). Así si la masa atómica del oxígeno es 16 u significa que un átomo de oxígeno es dieciseis veces más pesado que un átomo de hidrógeno, cuya masa atómica es 1 (aproximadamente).
La masa molecular es el mismo concepto aplicado a la masa de las moléculas, que son agrupaciones de dos o más átomos con una entidad propia. Por ejemplo la masa molecular del oxígeno que respiramos, formado por moléculas de dos átomos, es 32 u, resultado de sumar la masa atómica de esos dos átomos (16+16). La masa molecular del agua, será 18 u ya que su molécula contiene un átomo de oxígeno (16 u) y dos átomos de hidrógeno (1 u cada uno), recordemos su fórmula H2O.
Si consideramos cantidades en gramos de dos sustancias y que sean numéricamente iguales a sus masas atómicas (si son elementos) o a sus masas moleculares, nos aseguramos de que en esas cantidades hay el mismo número de partículas (al conservar la misma relación en masas que hay en las partículas individuales, átomos o moléculas). Así en 16 gramos de oxígeno hay el mismo número de átomos que en 1 gramo de hidrógeno. A este número de partículas se le conoce como número de Avogadro (en honor al químico italiano Amadeo Avogadro) y hoy día sabemos que su valor es aproximadamente 6.022 · 10^23 y se representa por NA.
El mol se define en la actualidad como la cantidad de materia que contiene un número de partículas igual al número de Avogadro, es una magnitud fundamental del sistema internacional y se simboliza por n.
La masa de un mol, llamada masa molar, dependerá de qué sustancia sea, y tal como se ha definido corresponderá a una cantidad en gramos de esa sustancia que sea numéricamente igual a su masa molecular. Por ejemplo, un mol de agua son 18 gramos de agua (H2O), un mol de oxígeno molecular (O2) son 32 gramos de oxígeno.
El número de Avogadro es tan enorme que es difícil hacerse una idea de su magnitud. Para apreciarlo supongamos que dispusiéramos de una máquina capaz de contar moléculas a un ritmo de 1000 millones de moléculas por segundo (¿rápida verdad?) y que quisiéramos contar las que hay en 18 gramos de agua (1 mol de agua), aproximadamente un dedo de agua en un vaso, ¿cuánto tardaría? Hagamos los cálculos:
¡¡Más de 19 millones de años!!

domingo, 16 de enero de 2011

ACTIVIDADES Y RECURSOS

A partir de ahora iré colocando los enlaces a ejercicios de refuerzo que se vayan proponiendo, relaciones de problemas y cualquier otra actividad de interés en la columna lateral del blog, en el apartado que he llamado ACTIVIDADES Y RECURSOS. Cuando haya un gran número de enlaces quizá busque otra forma de ordenarlos, pero ahora que hay pocos los iré colocando todos ahí, sin separar por cursos o materias. Ya están los refuerzos de Física y Química de 4º, del tema "Química del carbono", y el de Física y Química de 3º, del tema "Los sistemas materiales", así como una relación de problemas de cálculo con disoluciones. Esta última actividad incluye las soluciones de cada ejercicio lo que os permitirá trabajar de forma autónoma y comprobar si lo hacéis bien.

viernes, 24 de diciembre de 2010

UNIDAD Y DIVERSIDAD DE LOS SERES VIVOS

Para los alumnos de Ciencias de la Naturaleza de 1º ESO de los grupos B y C, que comenzaron el curso por el bloque de contenidos dedicado a los seres vivos, y que tengan que recuperarlo en enero, puede venirles bien la siguiente presentación. Podéis usarla para recordar las principales causas que han hecho de la Tierra un planeta habitado y también para repasar lo que de común y diverso tienen todos los seres vivos.

Si quereis descargar directamente la presentación, para tenerla en vuestro ordenador, haced clic en el enlace siguiente y luego, en la nueva ventana que se abrirá, haced clic en "Descargar" o en la flechita que hay en la esquina superior izquierda.

Los alumnos de 1º ESO A y yo, seguiremos todo el segundo trimestre con los temas dedicados a la parte gaseosa, líquida y sólida de la Tierra. Después ya continuaremos con los seres vivos.
Espero que os guste.

jueves, 23 de diciembre de 2010

CAMBIOS FÍSICOS Y QUÍMICOS

Una reacción química es un proceso en el que una o más sustancias iniciales, llamadas reactivos, se transforman dando lugar a otra u otras sustancias finales, llamadas productos. Microscópicamente lo que ocurre es que enlaces entre los átomos de los reactivos se rompen, los átomos se reorganizan y se forman nuevos enlaces entre ellos, dando lugar a los productos.
Algunos signos que nos pueden indicar que está ocurriendo una reacción química son los siguientes:
  • Cambio de color del sistema, que denota la aparición de una nueva sustancia, con un color distinto al de los reactivos.
  • Desprendimiento de gases, que indica la aparición de una nueva sustancia que es un gas.
  • Formación de un precipitado, si la nueva sustancia formada en una disolución es insoluble en el medio de reacción aparece un sólido (el precipitado).
  • Desprendimiento de calor.
En el siguiente vídeo, que he elegido más que nada por su estética, podéis ver ejemplos de lo que se ha indicado arriba, aunque también aparecen dos procesos que no son reacciones químicas. Se trata de una filtración y una destilación. Ambos son cambios físicos, en ellos no se forma ninguna sustancia nueva.
La filtración consiste en hacer pasar una mezcla heterogénea de un sólido y un líquido a través de un filtro (en este caso una placa porosa), el sólido queda retenido en el filtro mientras que el líquido con el que estaba mezclado lo atraviesa.
La destilación consiste en hervir una mezcla de varios líquidos de distintos puntos de ebullición, el más volátil será el primero en vaporizarse y sus vapores se condensan en un refrigerante, recogiéndose el condensado posteriormente.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

martes, 30 de noviembre de 2010

ÁCIDOS Y BASES

En nuestra vida cotidiana tenemos contacto con sustancias que conocemos como ácidos y bases. Seguramente todos habéis oído hablar de la "lluvia ácida" (o directamente habéis tenido que estudiarla en los temas de Ciencias de la Naturaleza de 1º o de Física y Química). Continuamente oímos hablar en los anuncios de televisión del pH de una gran cantidad de productos como champús, desodorantes e incluso lavavajillas. Las ideas sobre ácidos y bases (también llamadas álcalis) empezaron en la antigüedad. La palabra ácido viene de la palabra latina acidus. Álcali (base) viene de la palabra árabe al-qali, y se refiere a las cenizas de ciertas plantas de las que podían extraerse sustancias alcalinas.

Pero ¿qué son los ácidos y las bases?. Usando la definición más sencilla (y también más incompleta), según la teoría de Arrhenius, desarrollada en 1884, un ácido es una sustancia que en disolución acuosa es capaz de ceder iones hidrógeno (H+), y una base es una sustancia capaz de producir iones hidroxilo (OH-) en disolución acuosa.
El "agua fuerte" que podemos encontrar en las droguerías o en los supermercados es una disolución de un ácido fuerte, el ácido clorhídrico (HCl), que a temperatura ambiente es un gas, pero se disuelve muy bien en agua disociándose de la siguiente manera:
La "sosa caústica" que también podemos comprar en droguerías es una base fuerte, el hidróxido de sodio (NaOH), que se disocia en agua así:
 
Para medir la acidez de una disolución podemos usar la escala de pH, establecida por el bioquímico danés Sorensen, en 1909. El pH se define como el logaritmo de la concentración de protones (H+), cambiado de signo. Por lo tanto, valores cada vez más pequeños de pH representan concentraciones mayores de iones H+ (y menores de iones OH-), y al contrario.
Una forma de medir el pH de una disolución es usar un peachímetro, aparato que emplea un electrodo sensible a la concentración de iones H+, obteniendo una lectura precisa en una pantalla digital. El peachímetro debe ser calibrado periódicamente usando unas disoluciones de pH conocido. Se usan disoluciones llamadas tampón o disoluciones reguladoras. El electrodo se introduce en ellas y se ajusta al pH de cada una de ellas.
Otra forma de medir el pH de una disolución, muy poco precisa, ya que sólo tenemos una estimación aproximada, es mediante el uso de indicadores ácido-base. Los indicadores son sustancias, generalmente moléculas orgánicas, que cambian de color según la acidez del medio. Pueden usarse en forma de disolución o impregnando un papel con ellos que luego se seca, el papel indicador.
Como he dicho el uso de los indicadores se suele limitar a casos en los que sólo es necesaria una determinación aproximada del pH, pero es la forma que más les gusta a los alumnos cuando hacemos alguna demostración en el laboratorio. Creo que todos lo entenderéis cuando veáis el siguiente pase de fotografías para ilustrar todo lo dicho de ácidos y bases. Disfrutad con el colorido de la química:

jueves, 25 de noviembre de 2010

ANSIAS DE SABER

Tras leer el comentario que alguien ha dejado en la entrada anterior, deduzco que hay al menos una persona con ansias de trabajar sobre el ejercicio de refuerzo de física y química de 3º, del tema 2 (Los estados de la materia y la teoría cinética). Pues no le hago esperar más, en el enlace de abajo puede encontrarla, y todos los demás que lo deseen, también:


Os animo a todos a hacerlo, es una buena forma de ir repasando el tema, recordad que el último día para entregarlo si queréis que os lo corrija y devuelva antes del examen es el lunes 29.